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jueves, 25 de febrero de 2010

Avellaneda caliente...


En Avellaneda hay alerta meteorológico. Acorde a los tiempos que corren, en los que los noticieros avisan cuánto tiempo falta para que llegue la tormenta, Independiente y Racing ya abren el paraguas. Por las dudas. En una práctica costumbrista para el fútbol argentino más aún en la previa de un clásico. Esta vez no fueron -todavía- los entrenadores ni los jugadores los que tiraron la primera piedra sino que el grifo se abrió desde bien arriba en la escala jerárquica. Julio Comparada la dejó picando desde el Rojo y Rodolfo Molina la devolvió desde la Academia.

"Hubo algunos fallos arbitrales en los últimos clásicos que no nos favorecieron, pero creo que fue pura casualidad", deslizó el presidente de Independiente y prefirió no vincular su escasa relación con Grondona con aquellos problemas con los pitos. "No nos sentimos perseguidos. Igual comprendo la preocupación de la gente", admitió Comparada.

Del lado de Racing, Molina recogió el guante rápido y acusó a su par -con quien tiene "una buena relación y proyectos en común"- de querer embarrar la cancha. "Yo entiendo que lo hace porque quiere sacar ventaja deportiva. Es una maniobra para condicionar al árbitro", tiró el pope de la Academia y obviamente aprovechó para... "Nadie dice que el otro día nos anularon mal un gol ante Gimnasia. Me parece que como hay una pelea entre algunos medios con el Gobierno, muchos tratan de asociarnos a Néstor Kirchner, pero no tiene nada que ver con el presente de Racing", relató.

El pronóstico es incierto. Por las dudas, abren los paraguas.

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