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sábado, 20 de febrero de 2010

Demasiado premio para Colón


En el improvisado fútbol argentino todo es posible cuando de idas y venidas se trata. El partido entre Chacarita y Colón se pareció a una película de acción, de final imprevisible, tanto por los momentos de incertidumbre que antecedieron el comienzo del encuentro como por la vibración que otorgó esa última corrida de Esteban Fuertes que desembocó en el toque final de Federico Nieto y les otorgó a los visitantes una agónica victoria por 2 a 1. Resultó un premio excesivo y castigó con dureza a Chacarita, que no mereció irse con las manos vacías y regresó a la temida zona de descenso directo.

La lluvia llenó de incógnita el arranque del partido en el estadio de La Paternal. Por su lado, a los santafecinos mucho no les agradaba que se suspendiera el encuentro para no prolongar su estada en Buenos Aires, a pesar de que llegaron tarde al estadio por el anegamiento de las calles en los alrededores de la cancha. El árbitro Néstor Pittana salió a revisar el césped 15 minutos antes de la hora prevista para el comienzo y tras hacer botar la pelota en distintos sectores, terminó por dar el visto bueno. El pitazo inicial pasó de las 18 a las 19.08.

Sin embargo, la demora valió la pena, porque las emociones abundaron en uno y otro arco y el ganador fueron, al final, el fútbol y los sufridos hinchas de ambos equipos, que aguantaron a pie firme la inclemencia climática y tomaron riesgos para acceder al escenario en medio del temporal. Unos se fueron eufóricos, los sabaleros; los locales aplaudieron la entrega de sus jugadores, a pesar del resultado adverso.

En la antesala, tanto el técnico local, Fernando Gamboa, como su par visitante, Antonio Mohamed, quienes alguna vez compartieron la camiseta nacional y se saludaron con afecto antes del partido, presentaron idénticos esquemas tácticos, el 3-4-1-2, ya una marca distintiva de los dos entrenadores más allá del rival que tengan enfrente. El primer tiempo ofreció una imagen irresistible, con emociones a granel, llegadas por doquier, y el saldo final de 1-0 a favor de Colón pareció mezquino por la adrenalina que se desparramó en cada arribo a los arcos. Al minuto, cabeceó Facundo Parra afuera para el local; respondió Juan Manuel Lucero para Colón y tapó Sebastián Cejas. Hasta que a los 15 minutos, el mendocino Lucero dibujó un gran desborde por el sector derecho, que desembocó en el remate de Germán Rivarola desde la medialuna –el tiro se desvió en Lisandro López– y estableció el 1-0 para Colón.

Chacarita, herido en su amor propio, fue a buscar la igualdad con decisión, y allí apareció uno de los puntos fuertes en los que se sustentó la victoria de Colón: su arquero Diego Pozo, que repitió una actuación como la del domingo pasado, cuando fue un escollo insalvable que permitió el éxito ante River por 1-0. El guardavalla visitante se lució ante un remate a quemarropa de Parra y luego desvió el disparo de Nicolás Ramírez, después de una gran jugada individual del delantero local. Y cuando Pozo se vio superado, la fortuna jugó a favor de Colón, o más precisamente los palos, en los que se estrellaron un disparo de Diego Morales, de lo mejor del local, y un cabezazo del zaguero Mariano Echeverría, que suele ganar en las pelotas aéreas.

Pero de puro tozudo y de tanto insistir, Chacarita tuvo su premio a los 16 minutos de la segunda etapa, cuando un preciso centro de Morales encontró el cabezazo goleador de Parra de pique al piso. La sensación de justicia flotó en el estadio. Incluso, en la acción previa al gol de Parra dio toda la sensación de que el paraguayo Maureen Franco, que le otorgó otra fortaleza ofensiva al local, había sido derribado en el área, sin que el árbitro Pittana se percatara de la situación.

Pero como el fútbol muchas veces se ríe del concepto de la justicia o de los merecimientos, llegó esa última corajeada del eterno Esteban Fuertes por la banda izquierda. Con la sabiduría que otorgan los años, el delantero evadió el egísmo y le sirvió el gol de la victoria a Federico Nieto.

Colón se fue exultante y mira desde bien arriba, mientras que Chacarita sigue sin comprender su infortunio, hundido nuevamente en zona de descenso.

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