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viernes, 12 de febrero de 2010

“En el Futsal hay libros, no Playstations”


El Presidente de la Liga Española de Futsal Javier Lozano siempre dice cosas interesantes y esta vez se refiere a la actualidad de nuestro deporte en España.
Sentarse frente a Javier Lozano no es hacerlo con un jugador, que lo fue, ni ante un entrenador, que también lo fue, ni frente a un presidente, que lo es. Realmente es como abrir un manual, recitado en voz baja, con pausas en las que ordena y sistematiza las experiencias para ofrecer conclusiones. Es un sofista en su sentido primigenio, no en el de los charlatanes, sino en el que acuñó la inteligencia práctica de los clásicos.

Toda una base empírica cargada de riesgos, "por ensayo de error", como explica, que pudo llevar a cabo en pistas alejadas de los focos, en un fútbol sin hierba ni colores, y en el que dejó una cultura del éxito que sobrevive a los personajes. Cuando le pidieron que exportara la fórmula, topó con los líderes que no entienden el verdadero liderazgo: "El cargo da poder, pero sólo el conocimiento ofrece autoridad".

—Este quinto título europeo de la selección es la continuación de lo que usted empezó.

—Excepto Fernandao, al que convencí de que debía nacionalizarse, todos los demás debutaron conmigo. Hasta el propio entrenador es un antiguo pupilo. Son mis hijos.

Se ha puesto serio para decirlo, porque hay orgullo y hay gratitud, ya que como nuevo presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) sabe que no hay mejor promoción que los éxitos de España, una selección que fue, en realidad, su "laboratorio".

—Explíquelo.

—La dinámica de grupo, la inteligencia emocional, el disfrute del riesgo, hacer sentir al jugador que es más importante de lo que realmente cree... Todo eso lo descubrimos nosotros hace ya años. Podíamos hacer todos los experimentos, porque no teníamos la vigilancia exterior que padece el fútbol. Con el primer título mundial, en Guatemala en 2000, ahuyentamos todos los complejos atávicos que arrastraba el deporte español. Habíamos ganado al dios del fútbol sala, a Brasil. La autoestima nos disparó y, poco a poco, hicimos de la victoria algo corporativo, el objetivo para el que se trabaja en común desde cualquier detalle. Si eso sucede, un futbolista entiende, por ejemplo, que no puede salir a una rueda de prensa con gorra..."

Estética antiglobalización

A Lozano se le entiende todo, pero no se aprecia rencor alguno cuando habla de sus pasos por la selección o el Madrid, donde cree que sus métodos habrían calado con un poco más de tiempo. Recuerda un Camacho minucioso, distinto intramuros al de su imagen, y que se lo llevó al Mundial de Corea y Japón, porque aseguraba que un campeón del mundo siempre tiene algo que aportar. Lo mismo dice Lozano cuando un joven conocido saluda a este periodista en la sede de la LNFS: "Éste, con su estética antiglobalización, seguro que nos ofrece cosas distintas".

Al llegar, mandó pintar lo primero, y reorientó los recursos: más promoción exterior y menos burocracia. Ya pasó un duro stage como gestor al frente de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas: "Preveían entre cuatro y seis millones de euros en pérdidas al año. El primero tuvimos un déficit de 9.000 euros y, al siguiente, beneficios". "El fútbol tiene que ir a la universidad –añade–. Nosotros vamos a crear programas de formación para nuestros profesionales y, de hecho, ya nos están haciendo un curso ad hoc, donde habrá economía, marketing, protocolo, inversión, nuevas tecnologías... todo dirigido al management".

—Suena muy profesional.

—Es que lo somos, aunque seamos un deporte muy desconocido, porque siempre nos ha faltado una ventana para contarlo. Tenemos seleccionadores españoles en cuatro países, una veintena de técnicos en el extranjero, somos ponentes en el mundo empresarial... En el fútbol sala siempre ha habido más libros que 'playstation'.

El papel de la televisión

Espera que esa ventana sean las retransmisiones de Veo7, que ya ofreció la Supercopa y, a partir del próximo fin de semana, continuará con la Liga, que se reemprende tras el paréntesis del Europeo. "Tenemos un nicho, nuestros fundamentalistas. En macrocifras, nuestro share no es nada, pero para una TDT es muy importante. Por eso creo que el nuevo mapa que habrá tras el apagón nos beneficia. El acuerdo con Veo7 va más allá de dar un partido en la tele. Queremos que trasladen nuestra identidad, que es lo que somos, y no sólo nuestra imagen, que es como nos ven".

—¿Qué tiene el fútbol sala de fútbol?

—En su lógica interna, es otro deporte. El tipo de esfuerzo no tiene nada que ver. Para nosotros es anaeróbico, con fatiga y mínima recuperación. No hay esperas, porque tampoco hay líneas como tales. Los espacios no existen, todo es explosividad, presión, movimiento...

No ha acabado la frase, porque quería hacer una comparación que, finalmente, no puede reprimir: "Ves fútbol sala y ves al Barça, a uno o dos toques. A fin de cuentas lo de decidir en espacios pequeños ya lo inventó Cruyff".

—Valero Rivera dice que al balonmano le ha faltado un Madrid-Barcelona. ¿También al fútbol sala?

—Ciertamente, nos falta llegar a las pasiones ocultas, ese punto de emotividad que da una camiseta y que hace que se abracen un empresario y un fontanero. Por eso el fútbol es lo más democratizador, porque hace gozar y sufrir a todos por igual.

Fuente: El Mundo

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